martes, 18 de junio de 2019

La circulación del arte

Cristina M. González



Se lee hoy en el periódico La Jornada que la casa de subastas Sotheby’s se vendió en 3 mil 700 millones de dólares.  La nota concluye con este comentario financiero:

Christie’s logró 7 mil millones de dólares en ventas en 2018, mientras que Sotheby’s se quedó en 5 mil 200 millones. Aunque el año anterior, la diferencia fue aún más pronunciada: 6 mil 600 millones por 4 mil 500 millones de dólares.

¡Vaya! Y una busca en el arte esa mirada en la cual reconocerse, una perspectiva que amplía nuestro criterio y pensamiento crítico,  explorar aquello que nos trasciende y da sentido.    

Apenas un rato antes llamó mi atención un pasaje de Biografía de la humanidad, de José Antonio Marina y Javier Rambaud:

El sistema monetario obligó a la gente a calcular, lo que generó la tendencia a la racionalización… […] Ya lo hemos dicho antes: el dinero es una poderosa herramienta intelectual. (Capítulo Octavo)

El dinero pone al arte en circulación, y con el arte todos los valores que ponemos en él: la inteligencia del mundo, la ética y la estética, el asomo de una verdad.  Tanta humanidad palpitante y en busca de un centro gravitacional se subordina a sus leyes, que cuesta creer en sus verdades.

El dinero hace circular esos momentos de revelación, de expansión de la capacidad crítica, de experiencia de flujo y umbrales de asombro.  Quizá por eso el arte de hoy se manifiesta en circuitos que se renuevan cada temporada.  Quizá por eso es efímero, circunstancial, ubicuo, instantáneo e infinitamente repetitivo y reproducible.  Una modalidad de intercambio impersonal y desechable.  Aún duele a veces el arte…, y sin embargo se mueve: vendido a la dama por 30 monedas de oro.



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lunes, 4 de marzo de 2019

Efrén Nogueira. Bitácora de una mirada transparente




 Cristina M. González

Miramos las pinturas de Efrén Nogueira y disfrutamos de lugares y objetos que hemos visto, pero que nos atraen con una luz y una serenidad nuevas.   En medio del llano topamos con un derruido muro de adobe y una puerta de lámina se abre en medio de la aridez sin sombra.  Nada hay en torno de esa huella de un pasado no lejano.  Hemos estado ahí, quizá sin apreciar su incandescencia y su austera materialidad. 

Desde una esquina del coro, suponemos, nos asomamos al interior de la Antigua Basílica de Guadalupe,1999. Reina el silencio y la pulcra geometría de sus muros orlados de oro.  Desde el exterior de ese lugar donde creció, la Villa, el artista ha recreado una experiencia hoy irrecuperable, el ir y venir de unos cuantos devotos en una vereda que dobla hacia el santuario, entonces imponente en las afueras del tráfago urbano.  Esta pintura de 1998 es una de las pocas de Efrén Nogueira que aluden con sus líneas una noción de movimiento ante la construcción estática.

En miradas al sesgo, más estrechas, los cacharros de barro y cobre aguardan sobre la parrilla de la estufa de leña, y las máscaras exhiben ordenadamente su chillona burla.

El arte de Efrén Nogueira Carrasco (Ciudad de México, 1924) conjunta un oficio técnico adquirido en forma autodidacta y refinado en su larga experiencia en el taller de fotograbado, con la mirada curiosa del viajero que se detiene para transfigurar su “encuadre” en una imagen.  Sus pinturas recogen la perspectiva y la luz únicas de un instante, a la vez que dan cuenta de una labor cuidadosa, muchas veces realizada en el mismo sitio, pero otras completada en el estudio o recreadas a partir de su propia captura fotográfica. 

Cada acuarela de Nogueira detiene el tiempo de una mirada y acumula el tiempo del dibujo minucioso y la pincelada de agua que da volumen y transparencia.  Esta coincidencia de mirada y oficio en sincronía nos entrega testimonios intemporales de la gozosa soledad de quien contempla.  Es así como Nogueira nos enseña a contemplar nuestro entorno.

En su fértil carrera él ha legado a muchos alumnos el conocimiento de las técnicas de impresión y a su familia el oficio de la acuarela.  Sus hijas han hecho suya la técnica y le han dado acentos particulares.  En las obras de Silvia está presente la ciudad actual y la figura humana; en las de Raquenel la mirada se concentra en espacios y objetos mínimos.

Quizá el lugar modesto que ocupa la acuarela en el arte contemporáneo (si bien firme y continuo) se remonta a su origen moderno como herramienta técnica para el dibujo de mapas y de planos arquitectónicos, así como para bocetos de esculturas y óleos o frescos de gran formato. La tradición de la acuarela de paisaje se remite a finales del siglo XVIII, en Inglaterra.  De la Ilustración proviene su interés naturalista y descriptivo; del Romanticismo su búsqueda de la soledad, el asombro ante la grandeza y el refugio en la intimidad, o bien el registro de la ruina dejada en el olvido.  

Las obras de Efrén Nogueira rinden tributo a esa tradición, pero nos entregan miradas autóctonas y nos descubren la belleza de paisajes nuestros con variadas luminosidades y texturas; soledades coloridas de parajes apartados, o sensaciones sobrias de un ícono miles de veces visitado.  Su mosaico de sus miradas es una bitácora de viaje que recrea en el papel la solidez masiva y la ingravidez transparente de estructuras naturales y planos construidos.

En su autorretrato de 1951, Nogueira se presenta a sí mismo con la distancia cauta y la monocromía de una fotografía oficial.  En el autorretrato con la boina gris de su edad madura, 1990, en cambio, vemos una mirada cálida y complacida; es la mirada de un artista que ha dejado más de dos mil testimonios íntimos de la luz sobre una arquitectura y un ángulo de la naturaleza para volverlas  una experiencia compartida.

El buen arte nos revela el mundo y nos muestra cómo mirar.  Las obras de Efrén Nogueira nos devuelven lugares y objetos que nos pertenecen con la sorpresa de la novedad y la alegría del reconocimiento. Su arte nos entrega la tradición de una técnica y de una manera de mirar en torno y estar con uno mismo.
Texto leído en la inauguración de la exposición "Miradas de agua", 
Arte, A. C., Monterrey, 28 de febrero de 2019





lunes, 1 de octubre de 2018

Formas narrativas del cine y un punch de Paloma Vargas

Cristina M. González




El sábado 29 de septiembre asistí a una de las mesas del Encuentro de Escritores de Nuevo León  2018, organizado por CONARTE.  El tema era Cine y Literatura.  Me enteré un día antes de la mesa “Formas narrativas del cine”, por uno de los participantes, Jaime Mesa, novelista y maestro de cine en Puebla, con quien por algún contacto mutuo estoy relacionada por Facebook.  Hubo cuatro ponentes y, como suele suceder, lo que tenían que decir excedía el límite de una hora. La última en exponer fue la que tuvo que sacrificar más, Paloma Vargas.

Ramón López Castro habló del cine de ciencia ficción, que parte de un extrañamiento hacia lo cognoscible, hacia el mundo a nuestro alrededor.  Para lograr esta experiencia el género debe utilizar las tecnologías más innovadoras.  La mejor ciencia ficción se atreve a hablar de lo más doloroso de la experiencia humana, y las preguntas trascendentales requieren narrativas trascendentales, dijo.   Uno de sus principales ejemplos fue 2001. Odisea del espacio (1968), con su retrospección de tres millones de años y sus largos silencios, y también la innovación en escenografía y los lentes, entre otras; además de la colaboración entre el autor del cuento original y la novela posterior, Arthur Clarke.  Otro ejemplo fue Paprika (2006), basada en la novela homónima de Yasutaka Tsutsui (1993), que lleva hasta el extremo las posibilidades de un narrador omnisciente, múltiples narradores y un narrador no fiable, que pervierte la realidad cognoscible.   Con su anécdota que aborda la intervención de los sueños con fines terapéuticos y el robo y pérdida de control sobre estos, la película demuestra que la narrativa de la vida tiene como última frontera la mente.

Jaime Mesa partió de la idea de que la escritura narrativa, la dramática y el guion tienen las mismas bases narrativas.  Las siete preguntas básicas del ser humano son también las que dan estructura a un guion: ¿Qué?, ¿Por qué?, ¿Para qué?  Los agentes del realismo, como la relación causa-efecto, la resolución del conflicto y la delimitación del espacio, hacen posible que un mundo imaginario sea percibido como real.   La novela realista de Tolstoi y Dostoievski, hasta ejemplos recientes como Updike y Tom Wolfe construyen estos mundos, pero es difícil hoy leer novelas largas, porque el cine observa lo que cuenta, y por tanto el realismo literario ya no se puede construir del mismo modo que el de Tolstoi.  Hoy la literatura se orienta a expresar cómo se siente estar vivo y qué es vivir en el aquí y ahora.  Para Mesa, por tanto, el realismo ha terminado para la literatura, pero aún tiene mucho que explorar en el cine.  Y sí, se me escapó su argumentación al respecto, aunque me quedé con la impresión de que su referencia al realismo como momento de la historia literaria estaba un tanto distorsionada, y a lo que se refería era a la exploración y recreación de la evidencia de lo real, a la mímesis.

Gabriel González Meléndez inició su participación con un largo silencio para afirmar acto seguido: “De esto está hecha la ficción: la construcción de un estado de tensión”.  Un grupo de personas están tratando de resolver un conflicto en torno a un gran evento y una crisis; el momento detonante, los lazos, el apuntalamiento, el clímax y el desenlace en que se comprende todo crean el modelo del guion.  Se centró en la reflexión sobre el guion como un paradigma de la estructura de la vida, que pasa por las mismas etapas y en la que de lo único que no somos conscientes es de los lazos.  Por tanto, su recomendación a los escritores fue “elegir la vida”.  Quedaba en el aire la idea de que es necesario el crecimiento constante y la experiencia vital para crear un guion.

Paloma Vargas habló apresuradamente de un vasto mundo de relaciones entre la literatura fantástica, en particular los cuentos de Amparo Dávila, y el cine de Alejandro Jodorowsky y David Lynch en su obra.  Ella partió del concepto de Tzvetan Todorov de que en la literatura fantástica lo extraño irrumpe en lo cotidiano y se sostiene en una vacilación; cuando la duda se resuelve, no existe más lo fantástico.  Del cine de Jodorowsky señaló aspectos como el absurdo; la violencia y su carácter legendario; la violencia que tiene un fin; el arquetipo y la alegoría; el cuerpo y la escatología, y la búsqueda espiritual dentro de ti.  De Lynch mencionó, además de la violencia, la mítica lucha entre el bien y el mal; el misterio; la disrupción del tiempo y el espacio que, de manera diferente a la literatura fantástica, prolongan la vacilación hacia el desfase y relativismo de los planos de la existencia.   Estos temas y estrategias, en específico el uso de la alegoría de la relación entre Washington y México, están presentes en un video de su autoría: Donkey punch.

El abrupto término de la mesa, con una adecuada síntesis del moderador Genaro Saúl Reyes, dejó a la audiencia con un apetito que no podía resolverse en diálogo.   Los dos días del encuentro,  ocho mesas, debieron dejar muchas direcciones de búsqueda a los participantes y a la audiencia de escritores.  Para mí, que terminé con la vacilación de haber sido llamada por alguna fuerza trascendente a ese disparadero donde cada ponente me hablaba a mí, había una acción inmediata, ir al video de Paloma.

Donkey punch

Me llamó la atención ver anunciada a Paloma Vargas en el diálogo sobre narrativas del cine, porque la he conocido brevemente como conferencista de historia y literatura, con temas relativos a crónicas de la conquista y la expansión colonizadora en la Nueva España.  Pero además de actriz y académica en historia, literatura y medios digitales en las humanidades, es cuentista, poeta y creadora literaria en otros medios, según demuestra en el video Donkey punch (https://vimeo.com/palomavargas -contenido para adultos), de cuatro minutos.   

Basado en un relato breve de ella misma y con dirección de Carlo Cantú se nos presenta un close up a la boca de una mujer que, imitando una clase de lengua extranjera, hace la definición del concepto para convertirlo después en una alegoría.  El resultado es un verdadero puñetazo al espectador.  El mundo de la violencia y lo grotesco de sus modelos cinematográficos se condensa en un encuadre mínimo y un discurso que justo por su literalidad y crudeza adquiere, con solo nombrar, valor poético.  La estrategia de la toma cerrada recuerda algunos documentales de testimonios, y le suma.  No he visto ni leído nada que exprese con mayor eficacia la vejación a que se alude.  La ambivalencia entre la violencia a la mujer y a la política tienen un efecto contundente, quizá prolonga esa vacilación de que hablaba ella en su breve intervención en el Encuentro.














domingo, 30 de septiembre de 2018

Inspección secundaria de Omar Pimienta

Cristina M. González


Para Bruno Javier, que me regaló el libro


Un poema narrativo remite a la tradición épica y desde luego hace pensar en valores si no nacionales, comunitarios, y en acciones de valor extremo y supervivencia.   Cuando me topo con poemas narrativos de la vida cotidiana, en verso libre, sospecho, pues es frecuente eso de fraccionar la prosa para dar a la experiencia común un ritmo y una pretensión de poesía urbana que resulta insulsa y falaz.  Sospechoso asimismo es el tema de la muerte de la madre, en la que la bruma de la pena inmediata hace fracasar aún a algunos de los poetas más potentes. 

Necrófilos y fronterizos son los poemas de Omar Pimienta (1978), pero desde el inicio me capturan las instantáneas narrativas y a pocos poemas de Primera persona: Ella (2004) -el primero de sus libros- me encuentro con una moción estética de sorpresivo lirismo.  Y sigo, para gozar en serio personajes entrañables, polvo de frontera en ruinas y palabras de oralidad norteña, y para encontrar que cada vez con más frecuencia los relatos me llevan a esos incidentes poéticos. Procedo entonces a una segunda inspección para entender de dónde surge o cómo logra el poeta su particular voz en sus tres primeros poemarios -de cuatro-, editados con el título de Inspección secundaria por Atrasalante Editores.

La madre ha muerto diez años antes de los poemas que la evocan; tal vez esa lejanía recogida en imágenes y sonidos fragmentarios hace posible la recreación de la pérdida entre silencios y distorsiones de la memoria, como cuando la voz lírica escucha una grabación en cintas de ella recitando poesía:

la estática le da un aire antiguo

a grabación clandestina a radiodifusora lejana



es una tormenta en un desierto de palabras       

               tras la arena         escucho a mi madre             

                                                                              intentando resistir.

En breves relatos que capturan la atmósfera de una casa que crece con la familia, un barrio y una ciudad poco agraciados nos enteramos de que el poeta fue el hijo tardío y menor de cuatro de don Marcos, herrero, y doña Sara, poeta de “pensamientos” y lectora del Hola; que creció en La Libertad, colonia que topa con el muro de la frontera; que tuvo un abuelo fotógrafo y otro alcohólico...  Sus personajes trabajan, beben, se cuidan de la migra; han conocido marineros en California y soldados vueltos de Vietnam de paso por Tijuana.  Todos pueblan el mundo de su infancia, un mundo en el que siempre tiene diez años.

Austero en sus recursos poéticos, los usa de manera eficaz, como cuando describe una minucia para aludir a una condición vital, o aprovecha el doble significado de una palabra sencilla.  Ilustro estas estrategias con el inicio y el final de un poema sobre el deseo de envejecer junto a su pareja:  Yo quiero ser el que a tu lado duerma/ cuando con tu tos y con mi tos sea difícil dormir (…) donde ahora vemos fuego y futuras cenizas/ que la pupila se dilate años,  verso que evoca el sentido temporal de “dilatar” del habla popular, como “diferir”.  La ausencia de puntuación, el aire que deja entre los versos tiene sentido, y sobre todo sabe usar la enumeración, que emplea para la descripción y como medio de crear tensión narrativa en el poema.  Transcribo completo el último de La Libertad: ciudad de paso (2006 y 2008) -el segundo libro:
Fuego

Dicen los noticieros que San Diego se quema

que alguien olvidó apagar una fogata



casas enteras hechas carbón

gente desalojada

              se quema la primavera de una falda floreada

              la firma de papeles importantes

              los negativos de las fotos de familia   



el cielo está rojo    cae ceniza

yo sé que fuiste tú: piromaníaca en serie



aún puedo oler el humo de mis paredes

todavía la imagen de esta ciudad ardiendo por completo

con el dedo en la lente enfoco lo que tus dedos encienden

aquí el cielo se puso rojo como tus pupilas frente al flash

pero no sonríes



dicen los noticieros que el culpable seguramente huyó a

Tijuana



aquí te espero



llama.

Los noticieros, los video juegos, el tren o el avión, el viaje en carro o en bicicleta para cruzar la frontera sorteando la fila o preparando la entrevista en la estación migratoria comunican experiencias compartidas por el lector contemporáneo, y nos permiten llenar los silencios que administra el poeta.   El mismo efecto tiene el uso de lugares comunes como metáforas, como el fuego y la llama del amor y el humo o las cenizas del desamor.  

La manera como hacemos nuestras las imágenes que nos rodean se reitera en sus poemas.  La abuela de 97 años murió el 11 S: no alcanzó a ver los aviones estrellarse/ sí la cara de sus hijos o el largometraje de su vida/ a la velocidad que cae un cuerpo desde el piso 97…  Al sobrino que murió en la infancia le gustaban los video juegos tanto como al poeta, que juega con los signos al recordarlo: mata por puntos/ brinca montañas/ bombardea ciudades/ come fantasmas. 

Omar Pimienta estudió artes y su visualidad se observa en su mirada de fotógrafo que recorre las calles y en el adulto que vuelve a casa y revisa el álbum de fotografías para revivir el instante con palabras y re-crear con don cinematográfico a don Marcos en los cuidados de diabético y a su abuela Julia caminando apoyada en una silla por la golpiza del abuelo Benito, un énfasis óptico que crece en Escribo desde aquí  (2010) -el tercer libro-, obra ganadora del Premio Emilio Prado en Málaga, en 2009.

Pimienta toca del gris al negro todos los temas de la literatura de frontera: la condición de paso y el desprecio, la prohibición y el ocultamiento, el narco, la prostitución, la violencia, la impunidad, el estancamiento urbano, la migra, pero su mirada nostálgica, sus personajes íntimos y amados, su levedad humorística nos permiten sentir como propio ese mundo residual donde las esperanzas se topan con un muro; esa Tijuana siempre estancada en el tránsito e incontenible en su vitalidad: Esta ciudad tiene su muro/ construido por otros/ para contenerla.

Sí, bajo inspección esta poesía es una épica de la aceptación de los legados familiares y de la fealdad de la ciudad como espacio de pertenencia.  Como en la fila de la “migra” de un poema de su último libro, El álbum de las rejas (Ediciones Liliputenses, 2016), que pase el siguiente sospechoso.

Omar Pimienta. Inspección secundaria. Atrasalante Poesía, Monterrey, 2017.

domingo, 23 de septiembre de 2018

60 años de las carreras de LLE y LLI en el Tec

Cristina M. González

Letras Españolas (hoy Hispánicas) y Lengua Inglesa se inauguraron como carreras universitarias en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey en 1958. Siempre navegando con pocos alumnos y con los maestros “dando servicio” al resto de los alumnos del Tec en campos como la redacción, optativas humanísticas y apoyo académico la carrera de Letras ha logrado sobrevivir, en tanto la de Lengua Inglesa migró dramáticamente a Relaciones Internacionales.
El 21 de septiembre se convocó a exalumnos/as a un evento de celebración que resultó muy elocuente y satisfactorio. Durante la mañana se llevó a cabo una ronda de diálogos con profesionales con distintas experiencias en el medio de la cultura egresados/as de estas carreras. Se trataba de compartir experiencias de vida profesional, principalmente para el beneficio de los actuales estudiantes.
Participó inicialmente Tere Miaja, académica de la UNAM con larga experiencia en el Colmex. La entrevistó la joven y brillante académica del Tec Paloma Vargas. Tere compartió su tránsito de la carrera de Lengua Inglesa a la investigación de la lírica tradicional hispánica; la literatura medieval, especialmente el Libro de buen amor, y el teatro del Siglo de Oro, centrada en Calderón, todo después de una tesis doctoral sobre Reinaldo Arenas.
En un segundo diálogo con Roberto Domínguez estuvieron cuatro académicos/as que se ocupan de literatura contemporánea, Adriana González Mateos vinculándola con su propia creación narrativa y el activismo feminista, y los otros tres con distintos aspectos de los estudios culturales y el activismo para la transformación social. Ernesto Ortiz enfatizó este tema y habló de su investigación de la literatura luso-brasileña y de la importancia de la publicación digital. Elisa Rizo estudia el teatro y otras manifestaciones performativas de Guinea Ecuatorial, además de la literatura de otros grupos al margen. Iván Aguirre está interesado en temas como la experiencia de las drogas y la diversidad sexual en autores jóvenes y de frontera.
Sofía Leticia Morales partió de las preguntas de Gabriela Farah para describir su trayectoria de las letras a la pedagogía y a la innovación educativa desde programa institucionales, inicialmente a partir de una propuesta en la OMS para Latinoamérica para vincular transversalmente educación, salud y desarrollo, y luego en la SEP. Habló de la necesidad de vincular calidad, equidad y pertinencia y se refirió a dos factores de innovación que han procurado en la educación básica: la educación socio-emocional y la autonomía curricular. El primer aspecto incluye la atención al autoconocimiento, autocontrol, empatía y autonomía. El segundo implica la vinculación de los contenidos con temas para del mundo a su alrededor y en constante cambio, como la robótica, los videojuegos, la educación financiera, el patrimonio histórico y el impacto social por medio del aprendizaje en servicio. Antes de iniciar su recorrido, leyó los nombres de varias de sus compañeras de las generaciones 72 y 73, las cuales han hecho carreras académicas en distintos ámbitos.
La segunda ronda estuvo conformada por mujeres profesionales en distintos ámbitos no académicos de la cultura y las letras. En el diálogo moderado por Susana Ruiz, participaron dos editoras; Jan de la Rosa es curadora de colecciones para una editorial, y en sus palabras, le pagan por leer y estudiar el consumo cultural con el fin de llegar a ciertos públicos y tener un eco, si bien ella también aprecia la posibilidad de hacer activismo a través de los libros; Cecilia Barragán se dedica a la edición de literatura para adolescentes y prescolar, también con un sentido comercial y habló de la pervivencia del libro impreso y del vigoroso futuro del audiolibro. Adriana Pelusi tuvo muy claro desde el momento de iniciar sus estudios profesionales que quería escribir guion para cine; eligió Letras como segunda opción y hoy le parece que fue una buena decisión. Posteriormente estudió cine en el CCC con orientación al guion; hoy se dedica a escribir guiones originales y dramaturgia, con muy buenos resultados y mucho trabajo. Claudia Bañuelos Wong pasó de dar clases a la gestión cultural en el municipio de Los Mochis, y luego también programas para Ahome, Sinaloa. Sus interminables experiencias y palabras de satisfacción ante el descubrimiento de este mundo describieron las posibilidades para desarrollo del campo en el nivel local y el esfuerzo por dar dignidad al trabajo de los artistas. En tanto Jan valoró que sus maestros en el Tec aceptaran su libertad y rebeldía, Adriana se quedó con la disciplina, pues en el mundo del guion en auge el ochenta por ciento es entregar a tiempo.
Cerró la mañana Tatiana Clouthier, egresada de Lengua Inglesa. Rosa María González la entrevistó sobre el “libro de su vida” y los libros que ha escrito, sobre los “personajes antagónicos y secundarios” en la novela de la que es protagonista. Tatiana rememoró su experiencia de infancia de pasar de una escuela del Opus Dei a una pública, porque sus papás querían que ella y sus diez hermanos estuvieran preparados para todo en la vida. De esto cree que aprendió a tender puentes entre “los de arriba” y “los de abajo”. Habló de su elección de carrera como segunda opción al deporte y luego de la participación de hijos e hijas en las campañas de su padre para gobernador y presidente de la República, en las que doblaban folletos y hacían llamadas, pero también algunas innovaciones en la forma de dirigirse a las personas. Tatiana mencionó como sus opuestos a los envidiosos y desocupados que se dedican a molestar, y como sus principales apoyos a su esposo y sus hijos y durante la última campaña Beatriz Gutiérrez Müller. Habló de su libros previos y del que viene sobre su experiencia en campaña, y desde luego, terminó de llenar el auditorio.
La inauguración la hizo el rector del Campus Monterrey, que según supe se refirió al valor que daba el fundador de la institución a las humanidades. La clausura estuvo a cargo de la brillante Inés Sáenz, decana académica del Tec que también es egresada de Letras.
Una segunda escala fue una visita a la Biblioteca Cervantina para los egresados y se completó el día con un coctel en el edificio CEDES. Tuve el gusto de ver ahí a algunas compañeras y al siempre leal Javier Castillo (guitarrista, maestro y divulgador de la música). Ellas fueron, además de Adriana González, Lydia Rodríguez Alfano (lingüista); Lauralicia Estrada (maestra jubilada de lengua y literatura), Raquel de la Garza (incansable lectora) y Celia Herrera (bibliotecaria), entre otras. Hubo un video que hacía homenaje a los maestros fundadores y a los pilares del área que ya partieron para no volver, así como una entrega de reconocimientos a “Maestros/as que dejan huella”, palabras de una alumna destacada sobre la inspiración de los presentes y un discurso de clausura de Blanca López que fue muy emocionante, con una cita sobre el valor de los maestros entre los aztecas y un cierre con un soneto de Sor Juana.
Felicidades a María de Alva por la organización. Pienso que los estudiantes de hoy van mucho mejor armados que los de hace cuarenta años para encontrar horizontes de desarrollo profesional.


Adriana, Roberto, Elisa, Iv.an, Ernesto



Sofía Leticia

Jan, Susana, Cecilia, Claudia, Adriana

Tere Miaja, Juan Manuel Muñiz

Lydia, Raquel, Dora Esthela, Lauralicia, Celita, Cristina, Javier



martes, 26 de julio de 2016

Cristina M. González

A raíz de un comentario que hice a la publicación del programa "Escuela de Artes y Oficios" de la Escuela Adolfo Prieto de CONARTE me convocó el director de la institución, Luis Escalante, para que le diera mis opiniones. 
Elaboré el siguiente guion de ideas para la reunión.  Lo comparto para dejar constancia. Estos comentarios reflejan puntos de vista personales, y para darles formalidad sería necesario argumentarlos con detenimiento.  No resumen todo el contenido de la reunión que tuvimos ayer, 25 de julio, en la cual, efectivamente, Luis Escalante se mostró abierto al diálogo.


Escuela Adolfo Prieto, reflexiones sobre su continuidad y fortaleza

Cristina M. González,   25/7/2016

Logros  de la gestión anterior de la EAP a los que conviene dar continuidad:

Desde mi punto de vista hubo un logro fundamental que veo desarticulase a medida que avanza la toma de decisiones de la presente administración: fue el de constituir una comunidad de práctica y explorar un modelo para que eso fuera posible.  La Escuela se convirtió en un centro de interacción entre artistas y promotores del arte de distintas disciplinas.  Gracias a los cursos y seminarios, y a las estrategias de colaboración entre maestros, especialmente el trabajo en duplas y la participación conjunta en algunos proyectos, nos conocimos y pudimos observar e interactuar con metodologías de trabajo e intereses muy distintos.  Esta colaboración amplió las miras de algunos y hemos podido “echar mano” o invitar a colaborar a compañeros de áreas con las que no habíamos estado en contacto.

El modelo para este logro ha sido la investigación interdisciplinaria.  La semiótica analítica y la teoría del pensamiento complejo que se abordaron en los talleres y seminarios del CENART fueron un medio para entablar el diálogo entre disciplinas, pero es la investigación en prácticas específicas de grupos distintos lo que tiene valor.  Creo que la oportunidad que brindaba la Escuela para convivir y el respaldo a los proyectos de interacción e investigación desde distintas perspectivas es lo que le ganó la lealtad de una comunidad que supo defender el valor diferenciado que esta práctica supuso.

Requerimientos y posibilidades:

·        Un apoyo académico para orientación de líneas de trabajo, la investigación, documentación de procesos y seguimiento.  A menos que se cree un Centro de las Artes completo (a la manera del CENART o el de SLP), esto sólo puede lograrse con el apoyo de un centro de investigación o universidad.  En la gestión anterior se solicitó el del CENART.  Esto tiene ventajas y desventajas, pero es una opción de continuidad.  Algunas desventajas: costos y falta de seguimiento por parte de los instructores; ventajas: actualización metodológica y artística y respaldo para acceder a programas de apoyo nacional. 

·        Convocar a una comunidad que ya vivió un proceso largo.  Esta comunidad de 10 a 20 maestros que vivieron el proceso, puede dar continuidad a la conformación de comunidades de práctica. ( Si la madurez de una escuela implicara 100 pasos, en la etapa anterior se caminaron 5 o 10, pero caminarlos implicó 5 años.  Es una pena observar que esos primeros pasos se inician cada sexenio.)

·        Establecer programas de educación artística que fortalezcan a sus gremios y a los promotores culturales, con interacción entre ellos.  Hay programas que pueden beneficiar a ciertos grupos: “teoría y práctica interdisciplinaria”, “arte y comunidad”, “educación para los museos”,  “gestión del arte”, “oficios artísticos” (en relación con opciones reales de trabajo), “arte terapia”, “escuela de espectadores”, etc.  No obstante, todas requieren respaldo académico y una comunidad cohesiva.  Los programas no tienen que ir directamente al público infantil para beneficiarlo.

·        Sectorizar su público y establecer programas específicos para éste.

·        Ser amplio, pero no tan amplio que no se sea específico.

·        Formar un consejo consultivo de carácter académico.

viernes, 22 de abril de 2016

Del orden a lo sublime: “Filosofía y literatura”, una conferencia de Alessandro Baricco


Ayer pudimos disfrutar en el auditorio Luis Elizondo de la conferencia “Filosofía y literatura”, de Alessandro Baricco (1958), autor de novelas como Seda y City, quien además de escritor es filósofo y pianista. 

La conferencia fue organizada por la Cátedra Alfonso Reyes del Tec de Monterrey y mantuvo un ritmo pausado que permitió a Vitoria Martinetto realizar la traducción consecutiva sin que Baricco perdiera el contacto cálido y desenfadado con el público.  El novelista abordó con sencillez magistral, a partir de dos ejemplos familiares, la relación de la literatura con la realidad y el pensamiento. Por la noche se presentó en el Teatro de la Ciudad su monólogo Novecento con el actor Lalo España.  En éste, la ficción del pianista maravilloso que vive toda su vida a bordo de un barco recrea poéticamente la misma reflexión filosófica sobre la literatura que propuso por la mañana.

En su exposición, Baricco se refirió al mapa del metro de Londres.  Diseñado alrededor de 1930 por el joven ingeniero Henry Beck, éste significó un cambio radical en la esquematización de las rutas de transporte.  Los mapas previos marcaban las rutas de los trenes sobre la superficie de la ciudad, y siempre resultaban difíciles de leer y generaban confusiones.  Beck realizó varias innovaciones: dio un color diferente a cada ruta; decidió usar líneas rectas y poner desviaciones de solo 45° o 90°; eliminó el dibujo de la superficie de la ciudad, dejando solamente un esquema del río Támesis como referencia; marcó las estaciones a intervalos uniformes sobre cada línea de ruta, y utilizó una tipografía muy sencilla.  El resultado es un mapa que no representa la realidad física de Londres, sino que pone orden, simetría, claridad y una cierta belleza a una realidad compleja.  Los principios sintéticos de Beck se siguen usando en el mapa actual del metro.

A lo largo de la conferencia, Baricco se refirió a que la realidad es compleja y la complejidad produce miedo.  Los humanos tendemos a sintetizar y comunicar solamente una pequeña parte de la realidad, para tener una idea de orden y poder seguir viviendo.  Lo hacemos cotidianamente, como cuando decimos “Estoy un poco cansado” en lugar de soltarle a nuestra pareja una retahíla sobre nuestras desilusiones y dudas abrumadoras.

En su mapa, Beck renuncia a la realidad para presentar una síntesis de la verdad, y algo similar pasa con un soneto.  A partir del soneto “Ne li occhi porta la mia donna amore”, de Dante Alighieri  Baricco explicó la estructura sonora de esta forma poética.  Un soneto está compuesto por endecasílabos que se estructuran en dos cuartetos y dos tercetos, es decir, catorce versos.  Los versos se acentúan en la décima sílaba.  Tal vez para simplificar un origen complejo, él atribuyó toda la invención del soneto al autor de la Divina Comedia, y aludió a que Dante parecía considerarlo demasiado simple e introdujo mayores complejidades: puso un acento secundario en la cuarta sílaba, y luego combinó versos con acentos en cuarta y octava con versos acentuados en sexta, o bien en segunda y sexta. 

El soneto es una construcción muy compleja en la que el poeta también divide los versos en dos hemistiquios, siguiendo un principio de simetría, y además está la rima, que en este caso se alterna en los cuartetos y se entrelaza en los tercetos.  Por su musicalidad, este soneto a Beatriz parece girar y girar, comentó Baricco, y recitó una y otra vez algunos versos a medida que señalaba sus características.

Alessandro Baricco
Fotografías de Rosy García
Con su estructura matemática es sorprendente que un soneto pueda contar una historia.  No obstante, el ejemplo de Dante produce orden para comunicar la experiencia amorosa, llena de sensaciones y confusión, de un joven, lo que logra con musicalidad y belleza.  Esto es lo que hace la literatura, nos permite reconocer nuestras emociones y expresa aquello para lo que no tenemos palabras. 

Para reflexionar sobre la relación entre ambos ejemplos, Baricco comentó una pregunta antigua de la filosofía: ¿Es posible conocer la realidad?, y otras derivadas de ésta, como ¿Puedo confiar en mis sensaciones? En un extremo del debate está Descartes, para quien la razón lo es todo; en el otro extremo están los pensadores que dudan de toda posibilidad de conocer.  Y conocer la verdad es importante, porque entre otras cosas nos permite tomar decisiones. Kant resolvió la cuestión con un truco, propuso que en nuestra relación con las cosas hay dos condiciones, el tiempo y el espacio, y por tanto no podemos conocer las cosas sino los fenómenos.  Lo demás queda en el misterio. 

Lo que está más allá de las cosas es lo sublime, y podemos acceder a ello por medio de la belleza. La literatura, la música o una pintura nos permiten esa experiencia; no así el orden, la síntesis y la belleza del mapa de Beck.  El orden y la simetría son el primer movimiento, pero en el poema de Dante hay un segundo movimiento: “hay una vibración en cada palabra que, mientras miro el mapa del metro, me hace sentir que ésa no es la verdad”.  Para Baricco, ésa es la belleza de un libro –entendamos obra literaria-, y del oficio que ejerce él mismo.
El autor de Novecento,
con el actor Eduardo España
Cartel de la puesta en escena
en el Teatro de la Ciudad

En Novecento, de cuya puesta en escena hay que reconocer el enorme esfuerzo del actor para representar un texto lleno de matices, el pianista reduce su experiencia a un piano y un barco de pasajeros que realiza una y otra vez los mismos trayectos.  Dentro de estos límites y este orden, las posibilidades de la música y de los sueños son infinitas.  La ficción de la pieza escénica nos permitió atisbar una verdad más emotiva e inquietante que la de una luminosa exposición filosófica.

Cristina M. González