martes, 26 de julio de 2016

Cristina M. González

A raíz de un comentario que hice a la publicación del programa "Escuela de Artes y Oficios" de la Escuela Adolfo Prieto de CONARTE me convocó el director de la institución, Luis Escalante, para que le diera mis opiniones. 
Elaboré el siguiente guion de ideas para la reunión.  Lo comparto para dejar constancia. Estos comentarios reflejan puntos de vista personales, y para darles formalidad sería necesario argumentarlos con detenimiento.  No resumen todo el contenido de la reunión que tuvimos ayer, 25 de julio, en la cual, efectivamente, Luis Escalante se mostró abierto al diálogo.


Escuela Adolfo Prieto, reflexiones sobre su continuidad y fortaleza

Cristina M. González,   25/7/2016

Logros  de la gestión anterior de la EAP a los que conviene dar continuidad:

Desde mi punto de vista hubo un logro fundamental que veo desarticulase a medida que avanza la toma de decisiones de la presente administración: fue el de constituir una comunidad de práctica y explorar un modelo para que eso fuera posible.  La Escuela se convirtió en un centro de interacción entre artistas y promotores del arte de distintas disciplinas.  Gracias a los cursos y seminarios, y a las estrategias de colaboración entre maestros, especialmente el trabajo en duplas y la participación conjunta en algunos proyectos, nos conocimos y pudimos observar e interactuar con metodologías de trabajo e intereses muy distintos.  Esta colaboración amplió las miras de algunos y hemos podido “echar mano” o invitar a colaborar a compañeros de áreas con las que no habíamos estado en contacto.

El modelo para este logro ha sido la investigación interdisciplinaria.  La semiótica analítica y la teoría del pensamiento complejo que se abordaron en los talleres y seminarios del CENART fueron un medio para entablar el diálogo entre disciplinas, pero es la investigación en prácticas específicas de grupos distintos lo que tiene valor.  Creo que la oportunidad que brindaba la Escuela para convivir y el respaldo a los proyectos de interacción e investigación desde distintas perspectivas es lo que le ganó la lealtad de una comunidad que supo defender el valor diferenciado que esta práctica supuso.

Requerimientos y posibilidades:

·        Un apoyo académico para orientación de líneas de trabajo, la investigación, documentación de procesos y seguimiento.  A menos que se cree un Centro de las Artes completo (a la manera del CENART o el de SLP), esto sólo puede lograrse con el apoyo de un centro de investigación o universidad.  En la gestión anterior se solicitó el del CENART.  Esto tiene ventajas y desventajas, pero es una opción de continuidad.  Algunas desventajas: costos y falta de seguimiento por parte de los instructores; ventajas: actualización metodológica y artística y respaldo para acceder a programas de apoyo nacional. 

·        Convocar a una comunidad que ya vivió un proceso largo.  Esta comunidad de 10 a 20 maestros que vivieron el proceso, puede dar continuidad a la conformación de comunidades de práctica. ( Si la madurez de una escuela implicara 100 pasos, en la etapa anterior se caminaron 5 o 10, pero caminarlos implicó 5 años.  Es una pena observar que esos primeros pasos se inician cada sexenio.)

·        Establecer programas de educación artística que fortalezcan a sus gremios y a los promotores culturales, con interacción entre ellos.  Hay programas que pueden beneficiar a ciertos grupos: “teoría y práctica interdisciplinaria”, “arte y comunidad”, “educación para los museos”,  “gestión del arte”, “oficios artísticos” (en relación con opciones reales de trabajo), “arte terapia”, “escuela de espectadores”, etc.  No obstante, todas requieren respaldo académico y una comunidad cohesiva.  Los programas no tienen que ir directamente al público infantil para beneficiarlo.

·        Sectorizar su público y establecer programas específicos para éste.

·        Ser amplio, pero no tan amplio que no se sea específico.

·        Formar un consejo consultivo de carácter académico.