martes, 18 de junio de 2019

La circulación del arte

Cristina M. González



Se lee hoy en el periódico La Jornada que la casa de subastas Sotheby’s se vendió en 3 mil 700 millones de dólares.  La nota concluye con este comentario financiero:

Christie’s logró 7 mil millones de dólares en ventas en 2018, mientras que Sotheby’s se quedó en 5 mil 200 millones. Aunque el año anterior, la diferencia fue aún más pronunciada: 6 mil 600 millones por 4 mil 500 millones de dólares.

¡Vaya! Y una busca en el arte esa mirada en la cual reconocerse, una perspectiva que amplía nuestro criterio y pensamiento crítico,  explorar aquello que nos trasciende y da sentido.    

Apenas un rato antes llamó mi atención un pasaje de Biografía de la humanidad, de José Antonio Marina y Javier Rambaud:

El sistema monetario obligó a la gente a calcular, lo que generó la tendencia a la racionalización… […] Ya lo hemos dicho antes: el dinero es una poderosa herramienta intelectual. (Capítulo Octavo)

El dinero pone al arte en circulación, y con el arte todos los valores que ponemos en él: la inteligencia del mundo, la ética y la estética, el asomo de una verdad.  Tanta humanidad palpitante y en busca de un centro gravitacional se subordina a sus leyes, que cuesta creer en sus verdades.

El dinero hace circular esos momentos de revelación, de expansión de la capacidad crítica, de experiencia de flujo y umbrales de asombro.  Quizá por eso el arte de hoy se manifiesta en circuitos que se renuevan cada temporada.  Quizá por eso es efímero, circunstancial, ubicuo, instantáneo e infinitamente repetitivo y reproducible.  Una modalidad de intercambio impersonal y desechable.  Aún duele a veces el arte…, y sin embargo se mueve: vendido a la dama por 30 monedas de oro.



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