Ayer pudimos disfrutar en el auditorio Luis Elizondo de la
conferencia “Filosofía y literatura”, de Alessandro Baricco (1958), autor de
novelas como Seda y City, quien además de escritor es
filósofo y pianista.
La conferencia fue organizada por la Cátedra Alfonso Reyes
del Tec de Monterrey y mantuvo un ritmo pausado que permitió a Vitoria
Martinetto realizar la traducción consecutiva sin que Baricco perdiera el
contacto cálido y desenfadado con el público.
El novelista abordó con sencillez magistral, a partir de dos ejemplos familiares,
la relación de la literatura con la realidad y el pensamiento. Por la noche se
presentó en el Teatro de la Ciudad su monólogo Novecento con el actor Lalo España.
En éste, la ficción del pianista maravilloso que vive toda su vida a
bordo de un barco recrea poéticamente la misma reflexión filosófica sobre la
literatura que propuso por la mañana.
En su exposición, Baricco se
refirió al mapa del metro de Londres. Diseñado
alrededor de 1930 por el joven ingeniero Henry Beck, éste significó un cambio
radical en la esquematización de las rutas de transporte. Los mapas previos marcaban las rutas de los
trenes sobre la superficie de la ciudad, y siempre resultaban difíciles de leer
y generaban confusiones. Beck realizó varias
innovaciones: dio un color diferente a cada ruta; decidió usar líneas rectas y
poner desviaciones de solo 45° o 90°; eliminó el dibujo de la superficie de la
ciudad, dejando solamente un esquema del río Támesis como referencia; marcó las
estaciones a intervalos uniformes sobre cada línea de ruta, y utilizó una
tipografía muy sencilla. El resultado es
un mapa que no representa la realidad física de Londres, sino que pone orden, simetría,
claridad y una cierta belleza a una realidad compleja. Los principios sintéticos de Beck se siguen
usando en el mapa actual del metro.
A lo largo de la conferencia, Baricco se refirió a que la
realidad es compleja y la complejidad produce miedo. Los humanos tendemos a sintetizar y comunicar
solamente una pequeña parte de la realidad, para tener una idea de orden y poder
seguir viviendo. Lo hacemos
cotidianamente, como cuando decimos “Estoy un poco cansado” en lugar de
soltarle a nuestra pareja una retahíla sobre nuestras desilusiones y dudas
abrumadoras.
En su mapa, Beck renuncia a la realidad para presentar una
síntesis de la verdad, y algo similar pasa con un soneto. A partir del soneto “Ne li occhi porta la mia donna amore”, de Dante Alighieri Baricco explicó la estructura sonora de esta
forma poética. Un soneto está compuesto
por endecasílabos que se estructuran en dos cuartetos y dos tercetos, es decir,
catorce versos. Los versos se acentúan en
la décima sílaba. Tal vez para
simplificar un origen complejo, él atribuyó toda la invención del soneto al
autor de la Divina Comedia, y aludió
a que Dante parecía considerarlo demasiado simple e introdujo mayores
complejidades: puso un acento secundario en la cuarta sílaba, y luego combinó
versos con acentos en cuarta y octava con versos acentuados en sexta, o bien en
segunda y sexta.
El soneto es una construcción muy compleja en la que el
poeta también divide los versos en dos hemistiquios, siguiendo un principio de
simetría, y además está la rima, que en este caso se alterna en los cuartetos y
se entrelaza en los tercetos. Por su
musicalidad, este soneto a Beatriz parece girar y girar, comentó Baricco, y
recitó una y otra vez algunos versos a medida que señalaba sus características.
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Alessandro Baricco
Fotografías de Rosy García
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Con su estructura matemática es sorprendente que un soneto pueda
contar una historia. No obstante, el
ejemplo de Dante produce orden para comunicar la experiencia amorosa, llena de
sensaciones y confusión, de un joven, lo que logra con musicalidad y belleza. Esto es lo que hace la literatura, nos permite
reconocer nuestras emociones y expresa aquello para lo que no tenemos
palabras.
Para reflexionar sobre la relación entre ambos ejemplos, Baricco
comentó una pregunta antigua de la filosofía: ¿Es posible conocer la realidad?,
y otras derivadas de ésta, como ¿Puedo confiar en mis sensaciones? En un
extremo del debate está Descartes, para quien la razón lo es todo; en el otro extremo
están los pensadores que dudan de toda posibilidad de conocer. Y conocer la verdad es importante, porque
entre otras cosas nos permite tomar decisiones. Kant resolvió la cuestión con
un truco, propuso que en nuestra relación con las cosas hay dos condiciones, el
tiempo y el espacio, y por tanto no podemos conocer las cosas sino los fenómenos.
Lo demás queda en el misterio.
Lo que está más allá de las cosas es lo sublime, y podemos
acceder a ello por medio de la belleza. La literatura, la música o una pintura
nos permiten esa experiencia; no así el orden, la síntesis y la belleza del
mapa de Beck. El orden y la simetría son
el primer movimiento, pero en el poema de Dante hay un segundo movimiento: “hay
una vibración en cada palabra que, mientras miro el mapa del metro, me hace
sentir que ésa no es la verdad”. Para
Baricco, ésa es la belleza de un libro –entendamos obra literaria-, y del oficio
que ejerce él mismo.
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El autor de Novecento,
con el actor Eduardo España
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Cartel de la puesta en escena
en el Teatro de la Ciudad
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En Novecento, de
cuya puesta en escena hay que reconocer el enorme esfuerzo del actor para
representar un texto lleno de matices, el pianista reduce su experiencia a un
piano y un barco de pasajeros que realiza una y otra vez los mismos
trayectos. Dentro de estos límites y
este orden, las posibilidades de la música y de los sueños son infinitas. La ficción de la pieza escénica nos permitió
atisbar una verdad más emotiva e inquietante que la de una luminosa exposición
filosófica.
Cristina M. González



Si, ese fenómeno de traspasar las dimensiones temporal y espacial, es la sublimación, el arte. Cristina: Felicidades por la crónica. Hoy sábado 24 aparece entrevista de Alfredo Villeda publicada en Milenio: http://www.milenio.com/cultura/Baricco-rock-pequeno-ufano-seller_0_724727543.html
ResponderEliminarGracias, Luis. Y sí que la entrevista es muy valiosa. Creo que este es un buen lugar para guardar el enlace.
EliminarAquí hay otra entrevista, de El País: http://cultura.elpais.com/cultura/2016/04/22/babelia/1461314526_556602.html
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