La secuencia alterna piezas de distintas épocas y en pocos
casos las asocia a la historia social -con excepción de las bien logradas hojas
de sala. El discurso museográfico las ordena por temas relativos a materiales y formas de confección, o colecciones, géneros de prendas, o bien accesorios, entre los que se aprecian una crinolina,
corsés, sombreros, abanicos y zapatos. La
presentación de cada prenda es impecable y el recorrido muy disfrutable, aun
cuando se extraña una narrativa que dé mayor vida a los objetos.
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Panorámica del montaje en MUNE.
Imagen tomadade la página del gobierno de Nuevo León
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La sección en que las prendas se vinculan a personajes destacados es indudablemente la más emotiva. Apreciamos ahí la banda presidencial de Francisco I. Madero, trajes civiles de Juárez, Carranza y Obregón, que nos permiten apreciar sus tallas, así como un notable chaleco rojo de Manuel Tolsá y, especialmente dramática, la camisa que llevaba puesta Francisco Villa el día que fue asesinado en 1923.
La muestra ofrece un agradable paseo entre texturas y usos de la aristocracia
de la última época novohispana y la burguesía republicana, porfiriana y
modernista, con la influencia de París y la evocación de la elegancia social y cinematográfica, representada ésta última en María Félix, de
quien se incluye un deslumbrante vestido de noche respaldado por su fotografía.
Cristina M. González

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